Fahrenheit 451 / 1 Era estupendo quemar / Marcas de lectura.
Comenzamos ya con Fahrenheit 451, novela de Ray Bradbury que a varios atrapó desde el inicio. Es que tiene un comienzo bello y brutal...
ennegrecidos y cambiados. Con la punta de bronce del soplete en sus puños,
con aquella gigantesca serpiente escupiendo su petróleo venenoso sobre el
mundo, la sangre le latía en la cabeza y sus manos eran las de un fantástico
director tocando todas las sinfonías del fuego y de las llamas para destruir los
guiñapos y ruinas de la Historia. Con su casco simbólico en que aparecía
grabado el número 451 bien plantado sobre su impasible cabeza y sus ojos
convertidos en una llama anaranjada ante el pensamiento de lo que iba a
ocurrir, encendió el deflagrador y la casa quedó rodeada por un fuego
devorador que inflamó el cielo del atardecer con colores rojos, amarillos y
negros. El hombre avanzó entre un enjambre de luciérnagas. Quería, por
encima de todo, como en el antiguo juego, empujar a un malvavisco hacia la
hoguera, en tanto que los libros, semejantes a palomas aleteantes, morían en el
porche y el jardín de la casa; en tanto que los libros se elevaban convertidos en
torbellinos incandescentes y eran aventados por un aire que el incendio
ennegrecía.
Abro esta entrada para que podamos compartir los subrayados de la novela, si es que ustedes también comparten esta práctica. Hasta ahora me impresiona lo actual que permanece esta novela, publicada en 1953. He seleccionado sólo algunas de mis marcas de lectura, otras son reflexiones que podríamos haber hecho hoy mismo en una charla tomando mate.
De la Primera parte, varias cosas llamaron mi atención. Cuidado a los spoilers si aún no terminaron el capítulo.
*
«Somos demasiados —pensó—. Somos miles de millones, es excesivo.
Nadie conoce a nadie. Llegan u desconocidos y te violan, llegan unos
desconocidos desgarran el corazón. Llegan unos desconocidos y llevan la
sangre. ¡Válgame Dios! ¿Quiénes son hombres? ¡Jamás les había visto!»
*
Nos fatigan tanto que al terminar el día, sólo somos capaces de acostarnos, ir a un
Parque de Atracciones para empujar a la gente, romper cristales en el
Rompedor de Ventanas o triturar automóviles en el Aplastacoches; con la gran
bola de acero. Al salir en automóvil y recorrer las calles, intentando comprobar
cuán cerca de los faroles es posible detenerte, o quien es el último que salta del
vehículo antes de que se estrelle.
(Este fragmento me hace pensar en la novela Rant, de Chuck Palahniuk, que me gustaría alguna vez leer en el Club).
*
Tiene que haber algo en los libros, cosas que no podemos imaginar para hacer que una mujer
permanezca en una casa que arde. Ahí tiene que haber algo. Uno no se sacrifica por nada
*
No necesitamos que nos dejen tranquilos. De cuando en cuando, precisamos estar seriamente preocupados.
*
—Los años de Universidad se acortan, la disciplina se relaja, la Filosofía,
la Historia y el lenguaje se abandonan, el idioma y su pronunciación son
gradualmente descuidados. Por último, casi completamente ignorados. La vida
es inmediata, el empleo cuenta, el placer domina todo después del trabajo. ¿Por
qué aprender algo, excepto apretar botones, enchufar conmutadores, encajar
tornillos y tuercas?
(...)
—El cierre de cremallera desplaza al botón y el hombre ya no dispone de
todo ese tiempo para pensar mientras se viste, una hora filosófica y, por lo
tanto, una hora de melancolía.
Estoy aún leyendo la Segunda Parte, pero ya hice algunas marcas:
*¿Cómo diantres están esos bombarderos ahí arriba cada segundo de
nuestras vidas? ¿Por qué nadie quiere hablar acerca de ello?
*
No son libros lo que usted necesita, sino alguna
de las cosas que en un tiempo estuvieron en los libros. El mismo detalle infinito
y las mismas enseñanzas podrían ser proyectados a través de radios y
televisores, pero no lo son. No, no: no son libros lo que usted está buscando.
Búsquelo donde pueda encontrarlo, en viejos discos, en viejas películas y en
viejos amigos; búsquelo en la Naturaleza y búsquelo por sí mismo. Los libros
sólo eran un tipo de receptáculo donde almacenábamos una serie de cosas que
temíamos olvidar.
(¿Será esta la frase que mencionaba @misstherya sobre la literatura?).
Dejo abierto el espacio para sumar mis próximas marcas de lectura y lxs invito a que en los comentarios, cuenten qué subrayaron ustedes.
Lxs quiero, Club salvador.
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ResponderEliminarYo marqué un pequeño párrafo de una oración en la segunda parte:
ResponderEliminar"Fuera, atravesando el césped, mientras se dirigía hacia su trabajo, Montag trató de no ver cuán completamente oscura y desierta estaba la casa de Clarisse McClellan...".
Me pareció una frase que sintetiza mucho de lo que se puede hacer con la literatura, de sus posibilidades: contar algo, narrar o describir, desde algo que decide NO HACER un personaje. Bradbury es genial en eso, y creo que esa característica de su escritura le permite dotar a la narración de un clima especial, un clima distópico desde la forma y no sólo desde el contenido: las posibilidades de que las cosas sucedan aunque no las pensemos ni miremos ni siquiera las imaginemos.