El Eternauta - ¿Dónde está Oesterheld?
¿No es acaso lo que todos nos preguntamos? ¿O lo que al menos deberíamos preguntarnos?
Héctor Oesterheld ¡Presente! - Homenaje en un nuevo aniversario de su desaparición

(...) Se refiere al paso a la acción del guionista, que tras el cierre de Frontera en 1962, se dio cuenta de que el país requería más habitantes que imitaran a sus personajes, que una sociedad que aceptaba lo que le dejaban para sobrevivir. “Él tenía una serie de ideas que fueron cambiando con el tiempo, sobre todo después de la militancia de sus hijas en la organización Montoneros. Si lo comparamos con un intelectual de la Argentina hizo un camino parecido al de Rodolfo Walsh, por ejemplo, que fue de ser antiperonista, que lo era cuando escribió El Eternauta I, a ser montonero, como cuando ideó El Eternauta II al tiempo que se desataba su tragedia familiar”, explica Fernando, en referencia a la desaparición y muerte de las cuatro hijas del guionista a manos de fuerzas militares entre 1976 y 1977, destino que él mismo corrió algunos meses más tarde.
“En el medio hubo un reconocimiento o coqueteo intelectual con el desarrollismo de Frondizi, una decepción con los resultados políticas de esa época y un acercamiento a la juventud setentista a través de sus hijas que lo llevó a unirse a Montoneros. Hay en él un convencimiento sobre ciertas ideas que nos llevaron a creer que él decidió ponerle el cuerpo. Él fue coherente porque defendió con el lomo lo que escribía con las manos, había una necesidad de asumirse como protagonista. Así lo hizo en El Eternauta II, en la que modifica radicalmente la figura de Juan Salvo, que termina siendo una especie de superhéroe con una idea fija y la parte más humana del relato, que es lo que caracterizó a la primera parte, se la carga encima como personaje, como una especie de complemento necesario. La parte política y el costado humanístico de El Eternauta I se dividen en dos en la secuela y Salvo asume el segmento político –partidario que tomas las decisiones, en tanto que un personaje llamado “Germán” es el ser humano que carga con el peso de esas decisiones, con los dolores, las angustias, las alegrías; es el cuerpo de siente los procesos ideológicos que personifica el protagonista.
En la década de 1970, Oesterheld pasó de tener su propia editorial a vender sus guiones a los principales medios del país. Lejos habían quedado los tiempos de su versión prohibida de El Eternauta, de la que apenas salieron unas pocas entregas en la revista Gente en 1969, y ante el funesto panorama que se vivía en el país, el guionista comenzó a trabajar en 1968 en una serie de biografías junto a Alberto y Enrique Breccia de la que apenas salieron dos: la de Eva Perón y la de El Che Guevara.
Perseguido por su función como intelectual de Montoneros, el guionista debió pasar a la clandestinidad desde donde dictaba los guiones de El Eternauta II por teléfono, hasta que fue capturado por las fuerzas armadas en La Plata durante el llamado “Proceso de Reorganización Nacional” que impuso la última dictadura militar (1976-1983). Ante la inacción local, su muerte fue investigada por la fiscalía de Nuremberg (Alemania) que determinó que habíapasado por los centros clandestinos de detención conocidos como El Vesubio y El Sheraton, antes de morir en situación desconocida, aunque algunos testigo aseveran que se encontraba muy mal físicamente. Tenía sólo 58 años y miles de historias por contar, que quedaron inéditas.
¿Dónde está? ¿Qué le hicieron? ¿Cómo honramos su memoria?
El siguiente texto se encuentra en el libro Nunca Más, el informe de la CONADEP, Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas.
Héctor Germán Oesterheld (legajo Nº 143), guionista de profesión, nació el 23 de julio de 1919. Prácticamente no hay mayores datos de cómo fue detenido, pero fue visto, según distintas personas que recuperaron la libertad, en Campo de Mayo, El Vesubio y El Sheraton.
Desapareció el día 27 de abril de 1977, cuando tenía 59 años. Eduardo Ramos -psicólogo de 38 años- fue una de las últimas personas que lo vio con vida:
"En noviembre de 1977 fui secuestrado y permanecí desaparecido hasta enero de 1978. Héctor Oesterheld estaba allí desde hacía mucho tiempo. Su estado era terrible. Permanecimos juntos mucho tiempo. Uno de los momentos más terribles fue cuando trajeron a su pequeño nieto de cinco años. Esa criatura fue recogida tras la captura y muerte de la cuarta hija y el yerno de Héctor y la llevaron a aquel infierno (...) Uno de los recuerdos más inolvidables que conservo de Héctor se refiere a la Nochebuena del 77. Los guardianes nos dieron permiso para sacarnos las capuchas y para fumar un cigarrillo. También nos permitieron hablar entre nosotros cinco minutos. Entonces Héctor dijo que por ser el más viejo de todos los presos, quería saludar uno por uno a todos los presos que estábamos allí. Nunca olvidaré aquel último apretón de manos. Héctor Oesterheld tenía sesenta años cuando sucedieron estos hechos. Su estado físico era muy, muy penoso. Ignoro cuál pudo haber sido su suerte. Yo fui liberado en enero de 1978. El permanecía en aquel lugar. Nunca más supe de él.”
El siguiente texto se encuentra en el libro Nunca Más, el informe de la CONADEP, Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas.
Héctor Germán Oesterheld (legajo Nº 143), guionista de profesión, nació el 23 de julio de 1919. Prácticamente no hay mayores datos de cómo fue detenido, pero fue visto, según distintas personas que recuperaron la libertad, en Campo de Mayo, El Vesubio y El Sheraton.
Desapareció el día 27 de abril de 1977, cuando tenía 59 años. Eduardo Ramos -psicólogo de 38 años- fue una de las últimas personas que lo vio con vida:
"En noviembre de 1977 fui secuestrado y permanecí desaparecido hasta enero de 1978. Héctor Oesterheld estaba allí desde hacía mucho tiempo. Su estado era terrible. Permanecimos juntos mucho tiempo. Uno de los momentos más terribles fue cuando trajeron a su pequeño nieto de cinco años. Esa criatura fue recogida tras la captura y muerte de la cuarta hija y el yerno de Héctor y la llevaron a aquel infierno (...) Uno de los recuerdos más inolvidables que conservo de Héctor se refiere a la Nochebuena del 77. Los guardianes nos dieron permiso para sacarnos las capuchas y para fumar un cigarrillo. También nos permitieron hablar entre nosotros cinco minutos. Entonces Héctor dijo que por ser el más viejo de todos los presos, quería saludar uno por uno a todos los presos que estábamos allí. Nunca olvidaré aquel último apretón de manos. Héctor Oesterheld tenía sesenta años cuando sucedieron estos hechos. Su estado físico era muy, muy penoso. Ignoro cuál pudo haber sido su suerte. Yo fui liberado en enero de 1978. El permanecía en aquel lugar. Nunca más supe de él.”
Nunca había indagado en la historia de Héctor Oesterheld. Sabía que fue desaparecido y muerto por la dictadura militar argentina del 76, al igual que sus cuatro hijas. Hoy empecé a buscar y lo primero que encontré es este extracto del Nunca más que me rompió el corazón. Hoy que vivimos épocas de mucha oscuridad, es un gran momento para recordar.
Héctor Oesterheld ¡Presente! - Homenaje en un nuevo aniversario de su desaparición
Recomendado este documental, que es un recorrido por su vida y obra. Habla mucho y bien Juan Sasturain.
Encontré un artículo llamado Héctor Oesterheld, 100 años de vigencia de un genio. Hace un recorrido por la vida de Héctor en ocasión de los 100 años de su nacimiento en 2019. Recomiendo el artículo, que está muy completo, pero quiero rescatar esta selección:
(...) Se refiere al paso a la acción del guionista, que tras el cierre de Frontera en 1962, se dio cuenta de que el país requería más habitantes que imitaran a sus personajes, que una sociedad que aceptaba lo que le dejaban para sobrevivir. “Él tenía una serie de ideas que fueron cambiando con el tiempo, sobre todo después de la militancia de sus hijas en la organización Montoneros. Si lo comparamos con un intelectual de la Argentina hizo un camino parecido al de Rodolfo Walsh, por ejemplo, que fue de ser antiperonista, que lo era cuando escribió El Eternauta I, a ser montonero, como cuando ideó El Eternauta II al tiempo que se desataba su tragedia familiar”, explica Fernando, en referencia a la desaparición y muerte de las cuatro hijas del guionista a manos de fuerzas militares entre 1976 y 1977, destino que él mismo corrió algunos meses más tarde.
“En el medio hubo un reconocimiento o coqueteo intelectual con el desarrollismo de Frondizi, una decepción con los resultados políticas de esa época y un acercamiento a la juventud setentista a través de sus hijas que lo llevó a unirse a Montoneros. Hay en él un convencimiento sobre ciertas ideas que nos llevaron a creer que él decidió ponerle el cuerpo. Él fue coherente porque defendió con el lomo lo que escribía con las manos, había una necesidad de asumirse como protagonista. Así lo hizo en El Eternauta II, en la que modifica radicalmente la figura de Juan Salvo, que termina siendo una especie de superhéroe con una idea fija y la parte más humana del relato, que es lo que caracterizó a la primera parte, se la carga encima como personaje, como una especie de complemento necesario. La parte política y el costado humanístico de El Eternauta I se dividen en dos en la secuela y Salvo asume el segmento político –partidario que tomas las decisiones, en tanto que un personaje llamado “Germán” es el ser humano que carga con el peso de esas decisiones, con los dolores, las angustias, las alegrías; es el cuerpo de siente los procesos ideológicos que personifica el protagonista.
En la década de 1970, Oesterheld pasó de tener su propia editorial a vender sus guiones a los principales medios del país. Lejos habían quedado los tiempos de su versión prohibida de El Eternauta, de la que apenas salieron unas pocas entregas en la revista Gente en 1969, y ante el funesto panorama que se vivía en el país, el guionista comenzó a trabajar en 1968 en una serie de biografías junto a Alberto y Enrique Breccia de la que apenas salieron dos: la de Eva Perón y la de El Che Guevara.
Perseguido por su función como intelectual de Montoneros, el guionista debió pasar a la clandestinidad desde donde dictaba los guiones de El Eternauta II por teléfono, hasta que fue capturado por las fuerzas armadas en La Plata durante el llamado “Proceso de Reorganización Nacional” que impuso la última dictadura militar (1976-1983). Ante la inacción local, su muerte fue investigada por la fiscalía de Nuremberg (Alemania) que determinó que habíapasado por los centros clandestinos de detención conocidos como El Vesubio y El Sheraton, antes de morir en situación desconocida, aunque algunos testigo aseveran que se encontraba muy mal físicamente. Tenía sólo 58 años y miles de historias por contar, que quedaron inéditas.
Dos de las hijas de Héctor Oesterheld y Elsa Sánchez (sobreviviente de la familia, crió a dos de sus nietos) fueron detenidas y desaparecidas estando embarazadas. Hoy Abuelas de Plaza de Mayo sigue buscando a esos nietos.
Diana Irene Oesterheld
Raúl Ernesto Araldi
Fernando Araldi Oesterheld (busca a su hermanx)
Diana nació en la ciudad de Buenos Aires el 15 de octubre de 1953. Raúl el 26 de agosto de 1947 en la localidad de Martínez, provincia de Buenos Aires. Ambos militaban en la organización Montoneros. A él lo llamaban "Chiche" o "Pocho". En 1975 tuvieron a su primer hijo, Fernando Carlos.
La pareja y el niño o niña que debió nacer en cautiverio continúan desaparecidos.
Marina Oesterheld
Alberto Oscar Seindlis
El hijo o hija de Marina Oesterheld y Alberto Oscar Seindlis debió nacer en diciembre de 1977 o enero de 1978. Alberto fue secuestrado el 27 de noviembre de 1977 en la zona sur del conurbano bonaerense, y Marina entre esa fecha y el 5 de diciembre, embarazada de ocho meses.
Marina nació el 26 de enero de 1957 en la ciudad de Buenos Aires. Alberto el 11 de diciembre de 1948 en la misma ciudad. Sus amistades lo llamaban "Tucho". Ambos militaban en la organización Montoneros. Sus compañeros la llamaban "La Pantera" y a él "Víctor" o "El Negro".
La pareja y el niño o niña que debió nacer en cautiverio continúan desaparecidos.






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